domingo, 5 de septiembre de 2010

Noches de bohemia y de ilusión (...)


La noche era agradable, sonaba música el las esquinas y las muchachas sonreían alegres por la calle principal. Entre en el mismo bar de siempre, donde iban los intelectuales a divertirse. Escritores, músicos, pintores… todos estaban ahí, bailando y riendo.
Me senté en la mesa mas cercana a la puerta, una manía que tengo desde pequeño es situarme cerca de las salidas, nunca se sabe si te puede venir bien para salir corriendo ¿no? . De entre las notas musicales de la canción que sonaba, al compás de una guitarra, suave como la brisa escuche la risa mas perfecta que dios había creado. Desde entonces siempre me siento lejos de la puerta, para así no poder escapar jamás.

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